Palabras impecables

1238881_712606048765062_1231058698_n

Que tus palabras estén cargadas de amor cada vez que las pronuncies.

El poder que tiene la palabra es tan fuerte que en algunos casos no se percibe el daño que hacemos porque el dolor se produce en el interior de la otra persona.

La falsa creencia sobre no ser hipócrita y procurar ser sincero y honesto con los mensajes que damos es una costumbre cultural que hay que cuestionarla.

Si lo que dices, haces o piensas solo te da paz a ti, no lo hagas. Si lo que haces, dices o piensas solo da paz al otro, no lo hagas. Si lo que dices, haces o piensas no da paz a ninguno de los dos, ¿por qué sigues haciéndolo? Toda información que se genere en tu mente y se convierta en un acto deberá estar cargada de amor que ayude a inspirar a otros a transformarse no para sufrir.

Pronuncia frases que construyan el interior de las personas a tu alrededor. Ya bastante destrucción tenemos a diario como para seguir contribuyendo a esta práctica inconsciente, social, planetaria.
Fortalece tu interior y el de los demás con palabras de conocimiento, sabiduría y amor. El ser sincero a veces está sobrevalorado. Nos han enseñado que la sinceridad es un valor y deberíamos decir lo que pensamos porque es lo correcto. ¿Y qué pasa cuando lo que pensamos hace daño a quien recibe el mensaje? Tu falsa creencia te hace sentir que has hecho lo correcto y que te quitas un peso de encima, pero ese peso se lo has transferido a otro si ningún tipo de contemplación.

Cualquier pensamiento que tengamos de los demás, por muy tonto que sea, puede ser mal interpretado fácilmente según el estado de ánimo o mental que tenga quien nos escucha. Antes de decir algo, procesa mentalmente lo que vas a decir e imagina si escucharas ese mensaje tu ¿cómo te sentirías?

Preguntas poderosas que debes hacer antes de emitir cualquier mensaje, opinión, idea, valoración hacia alguien:

  1. ¿Este mensaje es una verdad o es tu opinión?
  2. ¿Por qué vas a decirlo?
  3. ¿Aportará paz a quien lo escuche?
  4. ¿Te aportará paz?
  5. ¿Es un mensaje constructivo o destructivo?
  6. ¿Qué tipo de emoción y sentimiento causarás a quien lo reciba?
  7. ¿Hay amor en el mensaje?
  8. ¿Quien recibe el mensaje tiene la capacidad mental y las herramientas necesarias para recibirlo desde el amor y la neutralidad?

Las respuestas a estas preguntas te darán pistas sobre la decisión que debes tomar. Recuerda, sé impecable con las palabras que salgan de tu boca.