Protocolo para un duelo (I)

Por Héctor Puche

El siguiente relato es basado en las lecciones que un conejo me enseñó durante 7 años.

Parte I

MADRID, enero del 2010.

Madre de J: No, no, no, no. Yo no quiero animales en mi casa. ¡Qué asco! J, ni lo pienses. 

P:  Pero, ¿por qué mujer?, ¡si tampoco es para tanto! No estropees su regalo de cumple que es solo un crío.

Madre de J: Porque quien tiene que limpiarle la mierda al conejo seré yo. Eso ni hablar. Así que ya estás regresándote con tu conejo por donde viniste.

Padre de J: Bueno, si no se puede quedar el conejo, ¡echémoslo a la cazuela! Arroz con conejo es delicioso.

M: ¡Pero cómo dices eso!, ¿no ves lo pequeño que es? Da mucha pena. Pobrecito. Héctor, ¿nos lo quedamos? 

hermes babyP: Bueno, entonces ¿qué hago con el conejo si nadie lo quiere?

M: Héctor, ¿nos lo quedamos?

Héctor: Yo lo quiero. Así nadie se lo come, ni le hace daño.

M: ¿Estás seguro?

Héctor: Si, nos lo llevamos a casa. Por cierto, ¿cómo se cuida un conejo?

Y esa fue la primera vez que Hermes rompía la cadena del Karma de su camada. Se había librado de una muerte segura, de una muerte anunciada, escrita en su destino desde antes de nacer. Era un conejo de los que nacen en criaderos para, tras un par de meses, ser carne para paella. Con 30 días de nacido, es difícil que cualquier ser vivo del planeta sepa su propósito de estar vivo, y él era alimento para humanos.

Cuando lo llevamos a casa, lo primero que le dimos de comer fue una zanahoria siguiendo las instrucciones del famoso conejo que sale en la tele de la Warner Bros.

Pero la verdad es que venía el pobre con tanta sed que antes de probar la zanahoria se comió la lechuga. Era tan pequeño que cabía en mi mano y la hoja de lechuga era casi tan grande como él.

M y yo nos hicimos a él y Hermes a  nosotros muy rápido. Estábamos tan contentos con tenerle que cada vez que veíamos la tele le llevábamos a la cama sobre una toalla para acariciarle. Pero al ser tan pequeño siempre que le teníamos encima se hacia pis y dejaba unas bolitas en la toalla. Creo que estaba tan a gusto y se sentía tan querido por nosotros que me relajaba demasiado y dejaba de controlar sus tripas. Jajajaja.

Así comenzó nuestra primera lección de aprendizaje. Aunque hayas nacido con un destino, siempre se puede cambiar para mejorarlo, aprender de él y ese aprendizaje solo ocurre bajo la Ley del Amor.

Las mascotas más comunes son el perro y el gato. Cuando tienes un conejo y no sabes como se comportan estos mamíferos ¿qué esperas que suceda? Para explicarlo decíamos que a veces hacia de perro y a veces de gato, es decir, que se comportaba como un conejo y no teníamos idea.

Esa fue nuestra segunda gran lección. Aceptar al Hermes tal como era. Esperábamos que su comportamiento fuese de perro, que viniera cuando le llamábamos, que nos hiciera caso, sacarlo a pasear, que interactuara más con nosotros y la verdad es que él era tal cual como debía esperarse para un conejo.

Hermes_shoesAceptación. Una de las herramientas del Amor, nos dice que debemos renunciar a cambiar a los demás para sentirnos mejor con nuestros deseos. Esa lección mas adelante teníamos que usarla en nuestra relación sentimental, pero no éramos conscientes de ello en ese momento.

Al cumplir su primer año decidí celebrarlo con una fiesta. Mi pareja y yo no teníamos hijos y tampoco había planes de momento. Pensé que era una excusa perfecta ya que amigos y familiares de mi edad ya tenían hijos y yo no iba a ser menos.

Hice una invitación audiovisual para todos los que durante un año habían interactuado con Hermes de una u otra forma. Se invitaba a una piñata y debías traer un regalo para él (comida o juguetes)

Cuando todos habían llegado y luego de cantarle el “cumpleaños feliz” con un pan de leche (su favorito) y una vela, uno de mis amigos dijo que este había sido el  cumple más extraño al que había asistido.

Al ser una piñata hice concursos y rifas con premios. Conectamos ese día con nuestro niño interior y sin tener tanta expectativa, muchos de los invitados salieron con un sentimiento muy bonito sobre la amistad.

Otra lección: Cualquier excusa es perfecta para poder reunirte con la gente a la que aprecias. No esperes a que exista una razón o fecha concreta en el calendario. ¡Sé creativo e invéntate algo!

Pasó el tiempo. Mi pareja y yo finalizamos nuestra relación. Debíamos decidir qué hacer con Hermes. Ambos nos habíamos encariñado con él. Fue una situación lo más cercana a una custodia compartida.

Decidimos que Hermes me lo quedaba yo al tener un piso con terraza y ser lo más conveniente para él.

Esa separación fue el comienzo de una nueva etapa entre Hermes y yo. Mi sentimiento de vacío por no tener a M lo fue llenando día a día los momentos que pasaba con él.

Tomé consciencia muy lentamente que tenía una vida a mi cargo, lo más parecido a un hijo. Si se me olvidaba comprarle comida, ese día no comía. Su agua, las verduras, el pienso, etc. Todo debía ser de buena calidad para que creciera sano y fuerte.

IMG_4969Así pasaron los años llenos de lecciones sobre el apego-desapego, la amistad, el respeto sobre cada criatura viviente, el compromiso, la dependencia, alcanzar relaciones desde la armonía cuando tienes una vida a tu cargo, ya que al buscar acuerdos debes dejar tu ego a un lado y decidir basándote en el Amor. La responsabilidad y el asumir mis decisiones. Comprender que todo tiene una consecuencia. Cada acción te arroja un resultado el cual debes ser consciente desde su pensamiento hasta su ejecución.

Los cambios de piso durante los últimos 7 años, la manera cómo trabajo y vivo el día a día, Hermes tenía que estar presente y debía no sólo pensar en mi sino también en él.

Fue quien me enseñó el concepto de vivir en presente. Observarle comer y ver cómo de un bol lleno de verduras primero decidía comerse la rúcula, luego las hojas de zanahoria, la espinaca y por último el brócoli, me dio qué pensar sobre nuestra manera de alimentarnos. Mezclamos tantos sabores y los cubríamos de salsas que difícilmente sabemos qué estamos comiendo. Al ver el plato, pensamos en un sabor idealizado, pero no disfrutamos de manera consciente de cada cosa que hay frente a nosotros. Comemos mientras vemos la tele, cuando hablamos por teléfono,  mientras leemos, trabajando en el ordenador, pero nunca comemos mientras comemos. ¿Raro, no?

Luego de M tuve un par de relaciones más y lo que extrañaba a las demás personas, o más bien producía desconfianza era que la relación con mi ex fuera excelente; después de todo teníamos un “hijo” en común. Desde fuera puede parecer una locura, o una buena excusa para mantener el contacto con tu ex-pareja. Muchos aseguraban que era algo inconcluso, que uno de los dos debía seguir enamorado, que iba a entorpecer nuestras futuras relaciones, pero la verdad es que Hermes nos enseñó a traspasar nuestro orgullo, ego, deseo por buscar su bienestar.

El 8 de septiembre de 2017 mientras me encontraba en Ibiza asistiendo a la boda de otra ex-pareja, recibí una llamada que me “sacaría del sueño” más bonito que viví en los últimos años.

Suena el teléfono.

B: Hola Héctor, no se como decirte esto, no se qué pasa. No se mueve, esta rígido. Creo que Hermes está muerto.

Los 7 años me pasaron en un segundo por mi mente. Tenía ganas de coger el coche y salir a toda velocidad hacia mi casa, pero estaba en una isla, celebrando la vida y la unión…

B: ¿Qué hago?, ¿Dónde lo pongo?file1

Así comenzó mi duelo y éste es el protocolo que ha surgido en
siete días para ir curando la pérdida de una mascota a la que quieres como a un hijo, a un amigo, a un familiar.

Durante siete días usé las 7 herramientas del amor de manera muy consiente en cada acto, pensamiento y palabra que hacía, sentía y decía.

¿Quieres saber cómo continúa este relato y aprender a cómo enfrentar un duelo? Sigue mi próxima publicación.

 

 

 

Un comentario de “Protocolo para un duelo (I)

  1. Hector, lo siento muchisimo. Entiendo perfectamente como se siente una persona cuando pierde un animal querido. Es tu amigo y compañero y un ser muy amado.
    Me ha sorprendido leer el final aunque me lo imaginaba.
    Lo siento de ❤.

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