Protocolo para un duelo (II)

Por Héctor Puche

El siguiente relato es basado en las lecciones que un conejo me enseñó durante 7 años.

Parte II

En el post anterior comenté cómo Hermes llegó a formar parte de mi vida. Hoy explicaré la primera herramienta del Amor que me ayudó a ir superando poco a poco la pérdida de un ser querido.

Viernes 8

Aceptación – Todo lo que ocurre es perfecto y necesario para la evolución de los seres. La muerte hace parte de la evolución. Quien nace muere, 7ª Ley Universal (Ley Natural)

Aceptar que todo ciclo llega a su fin es sentimental y emocionalmente muy doloroso. Cada pensamiento que te llega a la cabeza cuando traes a la memoria a ese ser querido que no volverás a ver, a oler, a interactuar, a dar o recibir cariño, es de las pruebas de aceptación más fuertes que debemos elevar a la comprensión. file5

En 1989 mi madre perdió una hija. Llevo conviviendo con el sentimiento de pérdida desde entonces, pero hasta ahora no había experimentado perder a un ser que está a tu cargo. Parece desmedido que compare la pérdida de un hijo humano con la de una mascota, pero como dije anteriormente Hermes era un hijo para mi. Cuando se comprende que cada vida tiene valor en si mismo y esa vida “depende” en gran medida de ti, la comparación, desde mi punto de vista, llega a igualarse.

Cuando hablamos de la muerte no debemos pensar que la aceptación y la resignación es igual. Son dos conceptos completamente opuestos. La resignación nace de la ignorancia y la resistencia a no buscar la comprensión de lo que ocurre. La aceptación nace de la búsqueda de la sabiduría.

Quien no acepta, no puede comprender. Hay que abrir la mente para aceptar lo “inaceptable”, a dejar de oponer resistencia a algo que el deseo y el ego no pueden transformar. La muerte es una lección, no una elección.

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En el próximo post hablaré del Asumir.