La “titulitis” del Ser

aaaa

¿Te suena la palabra titulitis? Una de sus definiciones es Valoración exagerada de los certificados o títulos académicos.

Llevo desde el 2006 estudiando un sin fin de temas que creía eran beneficiosos para mi crecimiento personal. Doy gracias a todas las personas que me han acompañado durante ese caminar. Hoy, luego de 11 años de estudios constantes, puedo decir que no todo lo que he estudiado me lo sé de memoria ni pretendo aprendérmelo. Mi objetivo, hace unos 5 años atrás era convertirme en experto en mi mismo y para ello tuve que hacer una elección bastante difícil en ese entonces. Dejar de estudiar, dejar de leer, dejar de ver, de escuchar, de asistir, a cuanto curso, libro, video, charla, conferencia que aparecía en España. Actualmente hay un mercado tan extenso de productos y servicios para el desarrollo personal que muchas personas que apenas comienzan en este largo trayecto, se sienten perdidas y no saben hacia donde dirigirse.

Tengo varias amistades que tienen más títulos que el Rey. Han asistido y hecho cuanto curso, taller que se ha presentado por delante. Son maestros de muchas cosas, o al menos eso dicen sus títulos. Pero todavía siguen yendo a consulta con sus mismos problemas…¿Qué es lo que está pasando?

Mi punto de vista, en estos casos en concreto, no es la verdad, tan solo una opinión personal. Así que no tomen como cierto nada de lo que digo. Evalúense y piensen por un momento si hay identificación en lo que digo.

Las ganas de aprender las tengo. Las ansias de aprender no. En eso baso la diferencia. Si no te produce paz el saber que poco sabes, evalúate. ¿Cuánto valoras lo poco que has aprendido? ¿Cuánto valoras lo mucho que te falta por aprender?  Piensa en ello. Si constantemente te parece poco, escaso, insuficiente lo que sabes, es posible que tengas un serio problema de valoración.

Saber no es sinónimo de conocer. Estar informado, no es sinónimo de conocer. Cuanto más sabes, más debes poner en práctica. “la información si práctica es inexistente”. Los grandes ilustrados no eran sabios, eran ilustrados. La cantidad de información que acumules no te hará crecer más, ni te acercará a la paz, ni te convertirá en un maestro. Es la práctica la que hace al maestro.

Imaginemos que yo te abro la cabeza y te cargo 50TB de información sobre crecimiento personal. Y luego te doy un pedazo de papel que dice: “certifico que Sr Fulano o Sra Perenseja, ha completado satisfactoriamente X horas de X curso”. El software ya lo tienes instalado. Puedes irte a casa y mostrárselo a tus familiares y amigos. A la semana siguiente te enteras que hay otro curso nuevo, con mejores facilitadores y sabes que varios conocidos lo van a hacer. Obviamente tu no puedes quedarte atrás y te inscribes. A los 3 meses, te han cargado en tu cabeza otros 50TB de información y te hacen entrega de otro nuevo papel con tu nombre. Y así en un año asistes a 5 cursos. Tienes una colección de diplomas y certificados en casa que ya necesitas otra pared en el despacho para colgarlos todos. Pregunta: ¿Cuándo sabemos que un software está perfectamente programado? Cuando lo ejecutamos. Cuando ponemos a prueba toda la información que está cargada allí. Los programas que no se ejecuten no valen para nada. Tan solo ocupan espacio. Un ordenador que solo tiene programas y jamás lo enciendes no vale para nada. Es un objeto que acumula polvo. ¿Cuánto polvo estás acumulando en tu cabeza?

Mi experiencia me ha demostrado que no vale de nada saber un montón de cosas si no las comprendo ni las pongo en práctica conmigo mismo y luego lo pongo al servicio de los demás. Cuando vienen personas a mi despacho a recibir un entrenamiento y aprender nueva información para crecer internamente, yo siempre les digo que lo que van a escuchar es solo mi verdad, es una información que he contrastado en primera persona. Es información se convertirá en su verdad cuando sea ejecutada por ellas. No deberán creer nada de lo que digo. Todo lo deberán poner en práctica.

Piensa cuántos cursos has hecho y cuántos problemas persisten en tu vida. Lo que persiste hace parte de lo que aún te queda por ejecutar del software que tienes dentro. Si quieres convertirte en un “maestro” de algo, ¿por qué no lo eres de ti mismo? Los cursos son válidos en la medida en que los pongas a tu servicio.

De todo lo que has aprendido en los últimos años, ¿qué te llama la atención por encima de todo? Evalúa, piensa por un momento si necesitas hacer otro curso, si quieres otro título o si por el contrario deberías empezar a practicar todo lo que sabes para que se convierta en tu verdad, en un conocimiento que puedas poner al servicio de los demás.

No me mal interpretes. No dejes de estudiar, pero deberás aprender a discernir entre la acumulación de información y la especialización de tu Ser.